Hemos pospuesto mucho este asunto, debido a diversos contratiempos informáticos y no informáticos, pero ya está todo solventado y estamos en disposición de anunciaros quiénes han sido los tres ganadores de nuestro concurso. Me gustaría, no obstante, llamar la atención sobre la escasa participación y dado que éste es un blog colectivo me interesaría que dieseis vuestro parecer sobre la convocatoria (requisitos, premios o temática) y corregir esos aspectos que hayan podido contribuir a tan poca participación.
De momento, aquí os cuelgo los tres relatos ganadores para que los disfrutéis como se merecen. Y desvelo los nombres de los miembros del jurado con los que he compartido el honor de organizar este evento.
- NUESTRO JURADO
- El Peregryno (incansable y entusiasta): Administrador y creador de www.icaroincombustible.com un interesante mundo en la web que da el salto al papel. Admiten colaboraciones. Lo tenéis también en su blog: www.cadaveres.blogspot.com
- Malvi (entrañable y tierna): Veterana en nuestro foro (en aquella y lejana primera etapa). La tenéis en su particular mundo blog: www.detodounpocoperocasinada.blogspot.com Más meritoria si cabe su colaboración, puesto que estaba en la recta final de su embarazo y nos envío su veredicto con las contracciones previas al parto.
- AdR (todo terreno y exitoso): Lo tenéis en su blog: www.scriptoria.blogspot.com. Un secreto: no le perdáis de vista, porque sus poemas y relatos tienen mucho, mucho talento y fuerza. De momento sólo ha tenido suerte con la autoedición, pero seguro que el futuro es muy prometedor en grandes e importantes editoriales.
Desvelado ya uno de los grandes secretos de este concurso... lo mejor que puedo hacer es desvelar el resto de incógnitas, ¿no es verdad? ¿Qué os parece poder disfrutar de la lectura en exclusiva de los tres relatos ganadores? Pues, estáis de enhorabuena. Aquí los tenéis.
- PRIMER PREMIO
LA BÚSQUEDA
A
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sus sesenta
años, Don Luis Cortázar había tenido una vida intensa. Poseedor, desde joven, de una jugosa fortuna, había consagrado su vida al
disfrute de los más intensos placeres.
Le gustaba pasear sobre hojas secas en otoño, bañarse desnudo en el mar en verano, aspirar
el aroma de las flores en primavera y dejar la impronta de sus huellas sobre la
nieve virgen en invierno.
Pero Don Luis Cortázar no era fácil de conformar.
No tuvo bastante con viajar a los más asombrosos
lugares del planeta, ni de fuera de él, pues también –se lo podía permitir– había viajado a las
estrellas.
Aunque había gozado la piel de las más hermosas
mujeres, tampoco eso había colmado su
ansia de placer.
Coqueteó con ciertas drogas, en algún momento de su
vida, en busca de nuevas sensaciones, pero
eso no satisfizo su afán de deleitarse.
Siempre quería más.
Cierto día, sin
pretenderlo, Don Luis comenzó a experimentar un placer hasta ahora desconocido.
Se sentía ligero, capaz de dejar su cuerpo a merced
del viento. Sintió cómo flotaba, dejándose envolver por una paz hasta ahora
desconocida. Su mente se vio invadida por una embriaguez que le hizo sentir que
estaba fuera del mundo, o quizás que él era el mundo mismo, sabiéndose
vulnerable y poderoso al mismo tiempo.
Una suave y cálida luz lo envolvió, sumiéndolo en la mayor serenidad que
había sentido nunca. Los sonidos desaparecieron. Cerró los ojos.
Ahora ya no quería más, pues sabía que no podía
existir un placer mayor que el que estaba viviendo en aquel instante. Solo
quería que durase eternamente, porque sentía que su búsqueda había terminado.
Súbitamente, como si Don Luis Cortázar hubiera sido
víctima de un sabotaje, todas aquellas
sensaciones desaparecieron. Volvió a sentir el peso de su cuerpo, los sonidos
reaparecieron y la embriaguez de su mente se desvaneció. La luz se fue y Don
Luis se incorporó en la cama, como impulsado por un resorte. Miró a su
alrededor.
Enfadado, agarró al médico de la solapa y le propinó
una sonora bofetada.
Fin
Seudónimo: El Buscón; Blog:www.barataria2009.blogspot.com
- SEGUNDO PREMIO
EL PLACER DE DELEITE
E
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n las lejanas tierras del Reino
de Gozo no había día en que sus habitantes no sintieran la necesidad de
festejar las delicias que la vida les obsequiaba.
Los monarcas
del reino se asomaban al balcón real para observar el goce de todos sus
súbditos pero, al regresar su mirada al hogar, veían a su amada hija con el
aburrimiento pintado en la mirada. Al contrario de cualquier habitante del
Reino de Gozo, la princesa era incapaz de encontrar placer en ninguna
actividad.
Soportaron
visitas de bufones y carcajadas, de médicos y ungüentos, de magos y conjuros,
pero nada parecía poder sacar a la princesa Deleite de su estado de apatía. Los
monarcas, preocupados como cualquier progenitor que se precie de serlo, tomaron
una decisión a la antigua usanza.
Consultaron
con el Consejo Real del Reino de Gozo y la voz se corrió, veloz como el trueno,
por toda la tierra perteneciente a la corona: aquél que fuese capaz de
enseñarle a la princesa dónde se encontraba el placer, recibiría como
recompensa la mano de Deleite.
La princesa no
se opuso, siguió mirando el cielo con la mirada perdida en la apatía mientras
los pregoneros contaban o cantaban la noticia en cada esquina del reino.
El día de la
audiencia no cabía un alfiler en la plaza que se abría frente al castillo, los
súbditos del Reino de Gozo esperaban para enterarse del lugar donde aguardaba
escondido el placer de su princesa.
Los llamados a
probar suerte, frente al trono de los monarcas y su heredera, formaban un grupo
pintoresco: un cocinero, un jardinero, un ciego, un músico y un príncipe
llegado de tierras extrañas.
—El placer se esconde en un plato
exquisito, princesa. Con sus ingredientes, vuestro paladar se deleitará hasta
el punto de que creeréis tocar el cielo.
—Cerrad los ojos, Deleite. El
placer os entrará por la nariz. Está celosamente guardado entre el terciopelo
de los pétalos de la rosa mejor cultivada.
—No prestéis oídos a estos charlatanes, majestad, el placer está
en todo lo que podéis ver con vuestros ojos, hacedme caso que sé de lo que
hablo.
Una música
suave y embriagadora llenó el salón.
—Volved a cerrar los ojos ¿lo
sentís? El placer os lo traen las notas que vuelan a enredarse con vuestro
cabello.
—No busquéis en otros sentidos.
Hallaréis el placer en vuestra piel, el simple tacto de una pluma puede haceros
llegar al éxtasis.
El príncipe
extranjero se disponía a demostrarlo sobre la espalda desnuda de Deleite
cuando, abriéndose paso entre los asistentes, una niña le habló a la princesa
con un tono que dejaba ver lo poco que entendía todo aquel barullo. Solía jugar
en la plaza pero aquel día, con tanta gente, no encontró el modo.
— ¿Qué buscas, princesa?
—Busco placer.
— ¿Qué es placer?
— Pues… algo que te gusta hacer mucho,
mucho y que te hace sentirte muy, muy bien.
La niña se
quedó pensativa
— A mí me gusta mucho, mucho,
mucho jugar a que soy princesa y vivo en un castillo como este.
— ¿Y cómo lo haces?
— Imagino que soy princesa y ya
—se encogió de hombros.
La princesa
sonrió y despidió a pretendientes, súbditos y cortesanos.
—Ya sé dónde se esconde mi placer
— dijo como toda explicación.
Cuando su
madre la vio sonreír de aquella manera, supo que era cierto.
—Lo encontré, mamá — le confesó
esa misma noche—. Siempre ha estado ahí y no supe verlo. El placer está en mi
mente, mamá, siempre ha estado ahí.
Seudónimo: Carambola; Blog:
www. misotrasrealidades.blogspot.com
- TERCER PREMIO
PATERNIDAD
T
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odo el mundo cree entender los
placeres de la vida, pero casi siempre se equivocan, como yo.
Hay placeres
que se desean y no llegaréis a conocer
nunca, contar una a una las monedas de mi fortuna, sería uno, pasear por los
campos sintiendo el respeto de súbditos y aliados, otro.
Existen
placeres más mundanos como yacer en la cama con una mujer, disfrutar de un
banquete o las dos cosas a la vez, aunque el exceso de ambos tiene
consecuencias y la mía se llama Roger, mi hijo.
Ser mi hijo no
debió ser fácil y desde muy pequeño Roger
se mostró rebelde e impaciente, pronto se interesó en el arte de la
espada, recuerdo que se pasaba los días cargando con una espada de madera,
azotando en el trasero a los criados. La infancia de un hijo pasa demasiado
rápido para los ojos de un padre, ese niño travieso se fue convirtiendo en un
joven pendenciero de acero fácil y mente inquieta, solamente el hecho de ser
quien era su padre, le salvo de acabar colgando al final de una soga.
Lejos, muy
lejos, más allá de mis dominios había un monasterio, donde con disciplina y
estudio reformaban a jóvenes, inculcándoles valores como el honor y la
justicia. Reconozco que a Roger no le entusiasmo la idea, pero con el tiempo se
adaptó bien, el agua helada, el trabajo duro de sol a sol, además de algún
latigazo por intentar escapar, forjaron su carácter como el martillo del
herrero, que a fuerza de insistir, convierte en afilada espada un vulgar trozo
de metal.
Una vez hubo
terminado su adiestramiento, Roger decidió ir en busca de aventuras, aunque
esté mal que yo lo diga, sentía una mezcla de placer y orgullo cuando llegaban
noticias de sus hazañas, mató monstruos, liberó esclavos y me costó mucho,
mucho oro financiar sus andanzas.
Hoy, mis
espías me cuentan que anda detrás de acabar con el más poderoso de los
nigromantes del norte y acabar así con su reino de terror. Ahora tras tantos
años sobre este mundo, el único ser al que he querido se enfrentará a la muerte
y aunque creo que solo él puede conseguirlo, intentaré no sentir placer al
acabar con su vida o eso espero.
Seudónimo: Delosbrezos; Blog: www.lejosnoescerca.blogspot.com
Aquí tenéis los tres relatos ganadores. Esperamos que os gusten y por supuesto que esto os anime para participar en próximas convocatorias.
ResponderEliminarUn besote y enhorabuena a los tres ganadores, por supuesto.
El placer puede hallarse también en la lectura, un placer interior, nada de misticismo, es algo mucho mas humano, cuando las palabras detienen todo movimiento que no sea el de las pupilas leyéndolas. El tiempo transcurrido se desconoce precisamente a causa del placer que tiene lugar en ese momento, el momento en que uno se siente bien leyendo.
ResponderEliminarLeyendo estos tres relatos es uno de esos momentos.
¡Enhorabuena a sus autores y al Concurso!
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